Adoptando una postura cómoda, con la espalda derecha, primero nos concentramos solo en la respiración, sin forzarla, respirando naturalmente.
Cualquier pensamiento o distracción que surja en nuestra mente, lo dejamos pasar, sin darle importancia, y nos volvemos a concentrar en la respiración. Relajados, intentamos conectarnos con un estado de tranquilidad y paz interior. Mantenemos esta práctica durante unos minutos o por el tiempo que deseemos.
A continuación generamos una fuerte motivación personal para que durante este día tengamos una mente feliz, tranquila y apacible. Podemos contemplar alguna situación complicada que tengamos que soportar, o alguna relación difícil con alguien, y generamos el deseo de aplicar la paciencia, de actuar de manera compasiva, o cualquier otra actitud virtuosa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario