viernes, 3 de agosto de 2007

MITOS SOBRE LAS PAREJAS

Una pareja alcanza la felicidad a partir de la construcción día a día, partiendo de la realidad por mas difícil que parezca. Esta es una nueva etapa de la vida para lo cual nadie esta preparado de antemano. Casarse, el transitar la vida con otro no da derecho a la felicidad, a pesar del pensamiento de que el casarse abre un mundo de dicha y felicidad. Sin embargo después del casamiento no se renuncia a las expectativas personales, aun aunque haya que tratar de disimularlas, postergarlas o negarlas; o sea que no se debe dejar de ser una persona autónoma e independiente. Cuando dos personas se casan tratan de poner lo mejor de si, lo que consideran que es así a los ojos del otro, la seducción, las ganas de gustar, la necesidad de aprobación, etc. Así se toleran y hasta algunos llegan a aceptarlo los defectos, imperfecciones, amistades y hábitos y es así como se va creando un sutil sentido de responsabilidad frente al otro, como si antes de nuestro propio deseo estuviera el de la persona que amamos y necesitamos tanto. Pero en realidad la convivencia nos pone frente a frente y de un modo que nos hace ver hasta que punto hemos fingido, que a decir verdad sus amigos no nos gustan, que a su madre no la aguantamos, etc. La realidad demuestra que dos persona que se casan y que comparten la vida y proyectos en común no pueden satisfacer todos los deseos del otro pues con el tiempo lo postergado volverá a hacerse presente y entonces el responsable de nuestra felicidad será el culpable de toda nuestra desgracia (por lo menos así lo verán a los ojos del resentimiento). La mitología dice que si lo queres tenes que aceptarlo como es (en los matrimonios de nuestros abuelos existía este criterio); ¡pero no es así!; todos podemos amar a alguien y no necesariamente aguantar sus aspectos menos simpáticos, en realidad nadie acepta el malhumor, solo se trata de convivir con ello; es por esto que si alguien acepta lo que no le gusta, no puede negociar, cambiar o modificar nada. Entre dos personas puede haber diferencias irreconciliables que son disimuladas en los primeros momentos de una relación (aspectos muy personales), para lo cual no hay ningún tipo de acuerdo y es preferible una ruptura a tiempo, pero que dos personas sean diferentes no significa que les resulte imposible vivir felices juntos, por el contrario se puede establecer una convivencia placentera y estable en la que las diferencias les permiten a uno y otro enriquecerse y tolerar mejor sus aspectos menos agradables. Justamente lo que sucede es que en la época mas pasional del romance debido a la atracción y al deseo de lograr una unión total, se privilegia las cualidades y se disimulan los aspectos menos negativos de la pareja; y a la hora de convivir es imposible negarlos y a veces es tarde para poder negociar un acuerdo. Porque de eso se trata, de la posibilidad de discutir de cambiar opiniones, actitudes, frente a los puntos que son conflictivos, el principio de aceptar en nombre del amor lo que hace es cerrar cualquier vía de solución, indispensable para la convivencia. Por otro lado también se pierde muy rápidamente en la convivencia el sentido de la oportunidad, el de saber en que momento del día es mejor una proposición o un capricho para poder plantearlo. Entre aceptar y resignarse existe la negociación y la posibilidad de cambio, el mito de la constancia es falso aun en la convivencia, todos de alguna u otra manera nos deja de gustar algo que antes nos agradaba. El aceptar este devenir y comprenderlo forma también parte de la convivencia. El vivir en común se aprende como la mayoría de los procesos de la vida, la convivencia es muchas veces complicada y también placentera. Es importante tener en cuenta que el resultado del aprendizaje es un modelo de pareja propio y diferente del que surge de la pareja de los padres pero es como que algunas tiendan a reproducir en sus parejas las conductas que vieron en sus padres y que consideraron exitosas, ninguna de las dos variante son útiles, lo que en realidad ha cambiado es la sociedad. De la capacidad de generar modelos propios, fruto del aprendizaje y de poder haber establecido formas de negociar los conflictos depende parte del éxito de una pareja y la satisfacción de cada uno de ellos. El importante redefinir al matrimonio, librarlo de toda mitología y de verlo tal como es, una forma valida de vivir habiendo elegido hacerlo de a dos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

exelente

Gery dijo...

Verdaderamente, muy interesante.

un saludo

Anónimo dijo...

Gracias Gery.

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